lunes, 23 de junio de 2008

Bello y salvaje (Cerro Bravo, Caldas-Tolima)

La chica Blue.

Domingo 22 de Abril de 2007

Lejos de imaginar que llamarla al número que me dieron de ella seria el detonante
que me llevara a estar cerca de ella sin sentirme completamente preparado aunque
se hacen primero las cosas y después se enfrenta el miedo.
Estaba divina, esa blusita azul claro resaltaba ese pecho hermoso que se veía tan armónico para ese cuerpo que disimula tanto su madurez.
Hoy amanecí triste y enguayabado. La razón: Ella; no medio muy buenas noticias anoche mismo cuando hablamos por primera vez personalmente y a juzgar por quien la acompañaba hay un rival difícil de combatir, teniendo en cuenta que amar es una secuencia feroz de batallas que en mis casos no me han dejado muy bien librado.
Tenía miedo de hablarle, sin embargo, valiente por el efecto de bienestar y estupidez que me otorgaba el aguardiente pude y con un preámbulo poco convincente:” ¿ Conoces a un tal Joel ? ”. ¡Y claro que lo conocía!, su intuición de mujer le dictó todo para facilitarle las cosas y no sucumbir en trucos tan resabidos. Obviamente no en vano ha vivido en este mundo casi 26 años y considero esto para mí una desventaja táctica. Aunque siendo sincero me sirvió bastante las apreciaciones de una querida amiga que conoce mi caso quien me recomendó: “La influencia mas poderosa que un hombre pueda tener con un mujer esta en el poder de sus palabras. Todo entra por los oídos.” Después de esto viví uno eternos minutos de gloria hasta que un pretendiente celoso se la llevó de mi alcance antes de que se diera el momento en el que cruzaría el punto del no retorno. Pero ¡ah! ¡Cómo disfrute mis quince minutos de gloria! Me dejé venir en halagos hacia ella, a su particular belleza y el raro encanto que ejerce sobre mí. Le pude confesar que desde hace ya bastante rato desde que la vengo viendo algo dentro de mi queda herido cuando pasa cerca y puedo mirar esos ojitos inquisidores. Y me atreví a más: le tome el cabello y se lo acaricié, le tomé la carita entre mis manos y le dije que estaba viviendo un momento muy hermoso al lado de ella que parecía no ser real; ella me correspondió con una sonrisa muy cómplice por lo que me deje llevar por la emotividad, un sentimiento de desamparo me calentó el pecho, mis manos se pusieron resbalosas y le dije que quería quedarme con ella toda la noche…una mano tomó las suyas y la arrebató de mi alcance primero y luego de mis ojos perdiéndose entre la gente que formaba una tempestad de gritos, caderas, ritmos, brazos arriba, sudor y lascivia. Quedé tan solo que me demoré buscando la ruta de regreso a mi casa y el alcohol empezó a devastar mi lucidez.
Hoy no me atreví a llamarla porque me asaltan dos preguntas: ¿será que fingió sentirse bien con mis halagos hasta que alguien la rescatara de mis garras y pudiera deshacerse de mí? O si salí bien librado de este combate:
¿Estaría pensando en mí hoy, a la espera de la visita que prometí cuando hablamos por teléfono? Otro día me espera y sigo pensando en ella…